La Corporación Universitaria Lasallista, frente al compromiso y responsabilidad que tiene con la sociedad de cumplir las funciones que le son propias, realizando los propósitos planteados en la Misión y Visión Institucionales, ha definido la autoevaluación como eje fundamental de su desarrollo, en cuanto propicia el análisis, la reflexión y la crítica.
Por medio del ejercicio serio, permanente, participativo, continuo, ordenado y con procedimientos claros, la autoevaluación genera información válida que sirve de soporte a las decisiones que se toman y posibilita la autorregulación, eficaz y eficiente, para un mejoramiento continuo.
La autoevaluación es parte de la cultura organizacional. Cada persona de la Corporación debe ser consciente de su compromiso con la excelencia y de los propósitos que persigue. Por ello, se asumen los procesos de autoevaluación – autorregulación como parte vital del quehacer individual y colectivo.
Los objetivos definidos para el proceso de autoevaluación en la Corporación son:
- Ser un mecanismo permanente de seguimiento y aprendizaje organizativo.
- Valorar e interpretar la situación de la Institución y de sus programas.
- Establecer planes de acción dirigidos al mejoramiento de la Corporación.
- Brindar información confiable acerca de la calidad de los programas académicos que ofrece la Institución.
Desde 1991, la Corporación ha venido realizando procesos de autoevaluación, ello le ha permitido interpretar y valorar su situación, revisar y analizar los procesos, realizar balance de las actividades programadas y examinar las condiciones internas de desarrollo frente a las exigencias y necesidades del entorno. Los resultados obtenidos han llevado a una reflexión crítica para la toma de decisiones en lo relacionado a las funciones inherentes de la Institución: docencia, investigación y extensión.
Figura 1. Procesos clave.
Corporación Universitaria Lasallista, 2002.
A partir de julio de 2002, la Corporación estableció la autoevaluación como marco de acción y de direccionamiento. La siguiente figura ilustra los procesos clave de la Institución, en la cual se identifica la Autoevaluación Institucional como un proceso constante y permanente que propende por el mejoramiento continuo de las funciones sustantivas y por el logro de la Visión y la Misión, a través de la adecuada gestión del talento humano.
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